El vértigo del emprendedor

vertigo del emprendedor

Creo que me está pasando algo con lo que muchos emprendedores se pueden identificar, ese momento de vértigo de pensar que estás apostando fuerte en una dirección en la que posiblemente has puesto tus expectativas demasiado altas.

Te voy a contar un poco de mi historia y del por qué me ha dado por escribir sobre el vértigo del emprendedor.

Aterrizando en un nuevo escenario profesional

Antes de dedicarme al SEO trabajaba como Auxiliar de Enfermería en un Hospital de Salud Mental. Fueron 10 años muy buenos profesionalmente hablando, que me aportaron mucho y que forman parte de mi vida. Pero por circunstancias personales decidí moverme a buscar un trabajo que me permitiera ganarme mejor la vida. Tras 10 años haciendo lo mismo, también el cuerpo me pedía un cambio.

Por circunstancias terminé interesándome por el SEO y focalizando mi inversión formativa en este área concreta. La jugada salió bien y en un año estaba cambiando de trabajo y metiéndome en un sector que siempre me había gustado como modo de vida.

Al final siempre he sido muy friki, desde la llegada de internet me han ido interesando la web y la tecnología por partes iguales, así que el SEO fue como toparse con algo que llevaba mucho tiempo esperándote.

Las posibilidades del SEO

oficina minimal

Me encanta el SEO porque es un curro muy versátil, que permite diversas fuentes de ingresos, o elegir entre distintos tipos de curro diferentes. Las principales son:

  • SEO en Agencia.
  • Consultor SEO freelance.
  • SEO de Nichos
  • Formador

Ante tal abanico de posibilidades he de reconocer que me vine un poco arriba. Mi cabeza se puso a mil por hora, y aquí estoy a día de hoy trabajando las cuatro áreas del SEO simultáneamente.

Y sí, tengo una idea en mente, una ruta, un plan a seguir… Pero a veces uno se pregunta si no ha puesto las expectativas demasiado altas…

Ese momento de vértigo

escalera de caracol que da sensacion de vertigo

Así que allí estás, invirtiendo bancos de horas de tu vida en algo que por un momento dudas de si va a salir bien. Y, ¿sabes? Haces bien en dudar.

Son pocos los negocios que consiguen ser rentables. No es fácil hacerlos funcionar bien. Y al final las capacidades que tenemos son limitadas, somos fuertes en algunas áreas y débiles en otras inevitablemente. Y emprender requiere muchas veces tocar muchas áreas: planificación, estrategia, ventas, contabilidad, burocracia, aspectos legales… Son muchas ramas para pocas horas que deja arrancar el motor del negocio.

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Fuente: El Financiero

Pero eso también significa una cosa. Hay mucha gente intentándolo. ¿Por qué no ibamos a poder hacerlo nosotros?

La cuestión es resolver esas dudas. Porque tenerlas pueden hacer que no estemos dispuestos para atravesar el necesario periodo de nacimiento. Si estamos pensando qué tenemos pocas posibilidades de éxito nos rendiremos, quizás no a la primera, pero si al tercer revés que suframos. Al final no se trata de lo que parece que muchos gurús del coaching parecen decir, ese slogan de «si lo imaginas, lo conseguirás». Sino de que estar convencido de que algo es alcanzable, vas a persistir cuando vengan los problemas y las dificultades para lograrlo.

Re-evaluar el plan

Está claro que el éxito de un negocio depende de muchos factores, y un plan, por muy perfecto que sea, y por muy bien medido que esté, depende posteriormente de la ejecución, y de mil y una cosa que pueden influir por el camino, muchas de ellas fortuitas, para bien o para mal.

Pero disponer de un plan de negocio, y tener un estudio sobre la viabilidad del negocio es crucial. Si tenemos las ideas claras allí, sabemos el camino a seguir y los riesgos que asumimos.

Editar el plan a los 6 meses

brujula

No es lo mismo investigar o planificar algo desde fuera, sin estar en el terreno, que una vez entramos en él. Una vez estamos dentro vemos nuevos condicionantes, que antes no habíamos tenido en cuenta, así como oportunidades que desconocíamos.

Por esa razón creo que un ejercicio sano es revaluar tu plan de negocio una vez transcurrido un tiempo, por ejemplo a los 6 meses. Así podrás actualizar las expectativas y los riesgos, así como las nuevas oportunidades que ahora conoces.

Esa sensación de que algunas cosas no están saliendo como habías planeado no pueden quedarse en unos minutos antes de acostarte (quitándote unos minutos de sueño), sino que piden que te sientes y reorientes el timón.

Recordar o actualizar el objetivo

la pasion nos trajo aqui

¿Qué te motivó a emprender? En mi caso ha sido el querer trabajar 100% remoto, tener una vida flexible y ser un poco más libre profesionalmente. Ese es mi objetivo. No es facturar 10.000 euros al mes. No es contruir una buena agencia de SEO en Barcelona. No es vivir de nichos en internet. Quizás algo necesite ser un medio para conseguirlo, eso sí.

Tu objetivo seguramente será muy distinto al mío, somos personas diferentes, con intereses diferentes. Pero creo que es vital refrescar el objetivo que nos ha llevado a emprender.

La cuestión es saber por qué hacemos las cosas, qué nos mueve y nos motiva a hacerlas. 

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